Piel de la Tierra

Bosque nativo y vida silvestre

Cuna de la memoria natural, el bosque nativo es la semilla del espíritu salvaje que se respira en El Silencio. Manto refrescante de los caminos de agua, resguardo de la exuberante diversidad de seres vivos que deambulan, germinan, se enredan, crecen, cantan y mueren incesantemente para seguir naciendo. Animales, plantas y piedras guardianes de la piel de la madremonte, aromático y colorido misterio, fuente del equilibrio y maravilla de nuestro indomable territorio.

El agua es el elemental de la identidad cultural en el piedemonte llanero.

La algarabía de los loros, los senderos del oso palmero, las madrigueras de lapas y armadillos, los árboles majestuosos, el suelo de olor maravilloso, los pájaros nocturnos, el mundo de los insectos, de los hongos, el crecimiento de las frutas, la poesía de las palmeras que danzan como la música del mar, las formas de los bejucos, toda la vida junta, compartiendo, cooperando, entre la maraña y el horizonte, todos vivimos en paz.